21 julio, 2006

Don Julian

Don Julián era el conserje del prestigiado instituto de señoritas Montesinos.
El de 50 y quien sabe cuantos. Canoso a medias, moreno tirandole a chapopote. Macizo aun para su edad, legado de sus sueños de boxeador truncados, "mandibula de cristal" le decia aun en recuerdos brumosos su ya hace mucho tiempo fallecido Manager.


¡NAh! que mas da?, hoy en dia no cambiaria mi trabajo por nada" pensaba para si mismo mientras continuaba barriendo. Y es que Don Juliàn aparte de barrer, limpiar y cuidar el instituto con esmero, cogia felizmente con las alumnas de la escuela.
Y no es que se las echara todas al plato, ¡No señor! ya hubiera el pobre de Don Juliàn fallecido hace años infartado. En especifico eran 16 alumnas que de cuando en cuando buscaban a Don Julián. Allá atrás, en el cobertizo, entre sus implementos de labor, daba cuenta de las señoritas (por asi llamarlas) sobre un viejo y desgastado catre, antiguo regalo de la dirección del instituto para sus siestas vespertinas.


Tampoco era que Don Julián se aprovechara de las inocentes jovencitas ¡ Fue precisamente una de ellas, en un dia por demas caluroso, la que pretextando necesitar no se que herramienta, decidio ya a solas en el cobertizo con el conserje tomar por el mango la herramienta mas preciada de Don Julián, Su fuerte aunque ya algo oxidado pene, aun para sorpresa del mismo hombre, supo dar cuenta de la delicada pero ya ardorosa vulva que en flor se abrio ante èl.

Poco sospechaban las monjas del instituto la caldera hirviente en que se habia convertido el destartalado cuartito de triques de Don Julián, donde con jubilo y al por mayor se desconchaban virginidades e incendiaban inocencias.

Rapido corrio su fama entre las jovencitas, y poco a poco se fue entrepiernando a las mas que dispuestas chavas y a una que otra incauta.

Y es que era en verdad un espectáculo ver la clase especimenes que llegaban a sus manos. El menú era amplio, pues igual llegaban flacas, gordas, altas y hasta “petite” a pedir prestada por un rato la “herramienta” de Don Julián y no es que todas fueran unos forros mas bien era el aura de candor que las envolvía lo que las convertía en un exquisito manjar.

Tambien las habia calladas, persignadas, miedosas, alegres, melancolicas y hasta gritonas, precisamente fue una de este tipo la que finalmente dio al traste con los 4 felices años de fornicio clandestino en el instituto pues al anunciar con un hondo grito su primer orgasmo, alerto sin querer a todas las monjas del instituto, quienes en pocos segundos descubrieron a la adolescente y a Don Julián todavía en pleno trance carnal.

Al poco tiempo en un televisor aparecia la imagen de aprehensión de don Julián con el criterio de “perversión de menores”… si tan solo supieran.





Luiz.- Sabes que tu has sido creador y sabras bien orientar, en breve esperemos encontrarnos.



atte.- Juliàn Quiroz "ZMeu"

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ajaja! conque pirateandome mis cuentos eh? je je! nombre no te creas, no hay fijón Julian. Lo que no recuerdo es cuando te pase ese, si es bien viejo. Ahi estamos cotorreando.

Saludos!

1:35 p.m.  

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